Como hombre que disfruta de todo en esta vida (de todo lo que tiene a su alcance), leo todo lo que me resulta interesante, escucho lo que me hace moverme y emocionarme, engullo cualquier cosa que no provoque la muerte a corto plazo, evito discriminar a una mujer porque tenga tal o cual defecto, y si hay algo en televisión que consigue atraer mi atención, no tengo porqué ocultarlo. La televisión no es un mal, el mal en sí es cualquier cosa que toque el hombre con su mano. Crecimos con ella y muchos de nosotros, una vez independizados o simplemente cuando llegamos a casa y no hay nadie, la encendemos aunque nos larguemos a la cocina a prepararnos algo que echarnos al buche. Para hacer compañía, dicen algunos, para que la casa no parezca tan solitaria, añaden otros. La alternativa es encender la cadena de música, pero en mi caso depende del día.
Y todo esto para decir que no me pierdo los jueves el programa de gran hermano, pues este año creo que, cuando muchos opinan que los ideadores del programa han llegado al límite del esperpento y el mal gusto hacinando a 12 primates impulsivos maleducados y faltos del un mínimo deseado de urbanidad, servidor piensa que nada mejor ha ocurrido en TV en años. Hablo de esta edición en concreto, porque otros años sí ha sido un tordo infumable imposible de pillar por alguno de sus muchos lados.
Los concursantes de este año son impagables, se miren por donde se miren, tanto que creo son comparables a los personajes de la (cuasi) obra cumbre de Fedor Dostoievski:
Los Hermanos Karamazov.
Vs. 
Siéntense quedamente en sus sillones y dispónganse a observar las increíbles y disparatadas
"Similitudes entre los personajes de una mediana población de la rusia del siglo XIX, y los macacos y arrabaleras que integran este año ese zoo catódico denominado Gran Hermano", que es como finalmente he titulado el estudio del que disertaré a continuación y en próximos posts, mal que les pese:
Comencemos examinando, mediante las comparaciones ya avisadas, a los personajes de ambos mundos:
FIODOR KARAMAZOV, el patriarca de la familia, es
CONRAD. Por edad. Porque todos los demás envidian lo que posee (un cuerpo bien cuidado, las mujeres de la casa, y mentalidad acorde con el siglo XXI) y que es justo de lo que ellos carecen. Algunos me dirán que comparar a un yankee pijoteras que no ha dado palo en su vida y se dedica a viajar aquí y allá, con un ruso de pura cepa es una barbaridad, y yo les contestaré que tienen razón, pero a alguien le tenía que echar el muerto del padre, nunca mejor dicho.
MITIA KARAMAZOV, el mayor de los hermanos, es
JUANJO. Aquí sí que hay similitudes claras, y es que ambos poseen lo que erroneamente se ha considerado como "sangre en las venas" : una personalidad psicópata oculta, pasión exacerbada por las mujeres, y mucha, mucha inconsciencia e impulsividad. Dmitri (mitia) es alguien que todo el mundo cree capaz de matar a cualquiera en un "calentón", y esto mismo percibe uno al observar cinco minutos al tal Juan José, aunque teniendo en cuenta su profesión (taxista), y el lugar de donde proviene (Alicante), uno comprende el porqué de este principio de ansiedad criminal. A su vez, ambos son los auténticos protagonistas de las obras en las que intervienen: sobre Mitia se centra el principal tema de
Los Hermanos Karamazov, y GH6 gira en torno a las mamarrachadas del taxidriver, además de ser, por el momento, el concursante que más ha salvado el público en las nominaciones.
Por hoy, suficiente ración comparativa entre dos cosmos que sólo confluyen en una mente tan abotargada como la de quien os escribe.